Política y paz | Una sola humanidad | Espiritualidad | Sociedad | Tierra sagrada

URDIMBRE

Han traído ovejas al camping. A la noche balaban desnudas, despistadas, atemorizadas. Han realizado todo el proceso. Las han esquilado a la antigua usanza, han hecho hilos de las lanas y ahora están confeccionado tapices, obras de arte para adornar las paredes de los hogares. Son las tejedoras. Ellas tejen con paciencia, gusto y mucho humor, yo cocino para ellas.

La imaginación siempre viaja lejos entre vapores culinarios. Mientras preparo la salsa de zanahoria para el pastel de mijo, la metáfora tornará inevitable. Pienso en esa urdimbre más íntima, de hilos más sutiles que constituye nuestra propia existencia. En algún momento hemos esquilado las ovejas y tomado con nosotros la aguja para enmendar el tapiz del mañana. Nosotros mismos hemos participado del diseño oculto que ahora poco a poco se empieza a manifestar.

“Rebobino” las enseñanzas de Rudolf Steiner que tanto tocan el alma, mientras cocino para las tejedoras en el Camping de Artaza. Hemos olvidado la urdimbre y ahora llegan los nudos, peleamos con ellos, olvidamos la enseñanza insoslayable que comportaban. Olvidamos que los habíamos colocado en nuestro propio tejido vital, que era necesario afrontarlos desde una actitud más generosa, amorosa, paciente, consciente.
Hay un salto de conciencia del "¿por qué a mí esto?" al "¿para qué a mí esto?". Ello Implica reconocer que no hay casualidad alguna en las pruebas que la Vida me acerca. Dicen las enseñanzas superiores que el destino no era un enemigo, sino un maestro. Llega un momento en que alma te pone a esquilar las ovejas, te recuerda el diseño, la urdimbre, la lección que rehusas aprender. Finalmente reparas, en medio de los balidos de dolor circundantes, que ya no hay víctima, sino tejido de circunstancias programadas, imprescindibles.
El conocimiento del Diseño Grande que a todos nos concierne y el diseño de nuestra urdimbre más personal en sus líneas generales es vital para nuestra existencia. Si seguimos creyendo en la casualidad no podremos con los nudos. La suerte era el olvido de las tijeras, la desconsideración de la oveja, de su lana, de la urdimbre, en última instancia de nuestra entera responsabilidad a la hora de tejer nuestro futuro.
Hoy he de parar, respirar un momento y considerar si estoy "tejiendo" lo acordado, si me estoy ciñendo al diseño programado. No quiero más balidos de dolor que nacen del olvido.
Camping Artaza Urederra 15 de junio de 2026 Ver menos

 
   |<  <<    >>  >|
NUEVO COMENTARIO SERVICIO DE AVISOS

 
  LISTA DE COMENTARIOS